miércoles, 18 de enero de 2012

Beber agua puede reducir el riesgo de padecer diabetes tipo-2

Ya hemos hablado anteriormente de la importancia de mantenernos hidratados bebiendo suficiente agua al día. Las pirámides alimenticias publicadas en los últimos años incluyen el agua como la base de la alimentación y la Pirámide Curativa nos propone beber de 2 a 3 litros para prevenir, desde dolores de cabeza, a enfermedades como el cáncer.

Profundizando en la capacidad del agua para prevenir enfermedades, un estudio francés publicado el año pasado en la revista Diabetes Care, una publicacion de la American Diabetes Association; sugiere que la cantidad de agua que bebemos, puede jugar un papel fundamental en cómo el cuerpo regula el azúcar en la sangre.

La razón: una hormona llamada vasopresina, que ayuda a regular la retención de agua. Cuando el cuerpo está deshidratado, los niveles de vasopresina aumentan, lo que lleva a los riñones a retener agua. Al mismo tiempo, la hormona impulsa el hígado para producir azúcar en la sangre, que con el tiempo puede poner a prueba la capacidad del hígado para producir o responder a la insulina.

Uno de los mayores estudios realizados para analizar las consecuencias de la falta de agua, ha sido realizado por científicos franceses, haciendo un seguimiento a más de 3.000 hombres  y mujeres
sanos, de 30 a 65 años durante casi una década. Todos tenían niveles normales de azúcar en la sangre al inicio de la investigación.

Después de nueve años, unos 800 habían desarrollado diabetes tipo 2 o azúcar en la sangre. El estudio encontró que las personas que consumían mayor cantidad de agua, de 0,5 a 1 litro al día, tenían un riesgo de padecer diabetes tipo 2, un 30 por ciento menor que aquellas que bebían menos, y entre las personas de mediana edad (entre 45 y 55 años) el riesgo podría reducirse hasta en un 50% cuando el consumo de agua era superior a un litro diario.

Los investigadores controlaron la ingesta de otros líquidos que podrían haber afectado los resultados, principalmente las bebidas azucaradas y alcohólicas, así como los factores de ejercicio, el peso y otros que afectan la salud. Lo que no se observó en esta investigación fueron los hábitos alimenticios, algo que deberán tener en cuenta futuros estudios.

Fuentes: American Diabetes Association, The New York Times y Universidad de Michigan.

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