lunes, 11 de abril de 2016

Las fresas, que sean ecológicas

La fresa es una de las frutas más comunes en nuestra mesa en primavera, si bien es una de las que con más frecuencia aparece en las listas de productos de consumo ecológico recomendado, ¿sabes por qué?

La fresa es una fruta de delicioso sabor, utilizada ampliamente en la cocina, existen 20 especies de fresas y multitud de híbridos, siendo la más usada comercialmente la llamada fresa de huerto o fresón.

La fresa contiene mucha agua, es rica en fibra y baja en calorías, por lo que está recomendada en dietas hipocalóricas. Además, se han desarrollado estudios científicos que avalan propiedades medicinales de las fresas, como el ser un potente antioxidante, estimular la memoria o incluso, que pueda reducir el colesterol y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, y que tenga propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas.

Sin embargo, es una fruta que sufre una gran cantidad de plagas, la fresa es atacada hasta por 200 tipos diferentes de plagas y pueden sufrir un gran número de enfermedades, las más frecuentes el mildiu y mancha de la hoja; es por ello, que incluso se trata la tierra antes del cultivo.

Unos tratamientos intensivos con pesticidas en el cultivo convencional, unidos a una fina piel por la que se filtran multitud de elementos químicos, y al hecho de que es una fruta que se consume sin pelar, la hace un soporte perfecto para transmitirnos multitud de sustancias químicas, muchas de ellas consideradas muy peligrosas.

No es de extrañar que cada cierto tiempo surjan estudios y noticias sobre las fresas y los peligros derivados de su cultivo convencional con pesticidas, en diferentes partes del mundo.

En el año 2013, un estudio francés detectaba pesticidas en la totalidad de las fresas españolas analizadas. El estudio EXPPERT II analizó 23 muestras de fresas españolas compradas en cadenas de supermercados francesas y en ellas se detectaron 93 pesticidas. Las fresas procedían en su totalidad de Huelva, que es la zona que aglutina el 95% de la producción en España. Según Europa Press en su artículo del 11 de julio de 2013, “…Además, 18 de las 23 muestras analizadas (el 78,26 por ciento) tienen pesticidas considerados disruptores endocrinos, es decir, sustancias que pueden alterar el sistema hormonal humano y que están relacionadas con enfermedades crónicas como problemas de fertilidad, cánceres de tipo hormonal (de mama, de próstata, de testículo), daños cerebrales, obesidad o diabetes. En total, en las fresas españolas se han detectado 93 pesticidas diferentes, de los cuales 26 son disruptores endocrinos. Asimismo, la investigación refleja que en dos de las muestras se encontró carbosulfán, un insecticida prohibido en Europa desde 2007; en otra se halló spirotetramat y en otra más dimetomorfo, dos pesticidas que no están autorizados en el cultivo de la fresa en España.”

En Estados Unidos el Departamento de Agricultura incluye año tras año a la fresa dentro de la lista de los 12 productos con más residuos de pesticidas.

Hace tan solo unos días, la EPA (agencia estadounidense de protección del medio ambiente) anunciaba su intención de prohibir el uso de la flubendiamida, que se usa entre otros, en el cultivo de la fresa, ya que su uso resulta en residuos tóxicos mayores a los esperados, con un mayor impacto negativo y más persistente en el medio ambiente. El uso de la flubendiamida está permitido en la unión europea para varios cultivos, entre otros, para el cultivo de fresa.

En marzo de 2015, abc Australia publicaba que el 70% de las fresas cultivadas en ese país usaban un pesiticida prohibido por las Naciones Unidas, el methyl bromide.

También en marzo de 2015, la EFSA (autoridad europea de seguridad alimentaria), anunció los resultados de un estudio elaborado en 2013 en el que casi la mitad de los productos consumidos en Europa contienen residuos de pesticidas, con las fresas de cultivo convencional encabezando los productos frescos que exceden los límites legales. Los pesticidas encontrados eran fundamentalmente fungicidas que son posibles carcinógenos. Si bien, también hay que reflejar que la presencia de estos pesticidas era mayor en productos importados desde fuera de la unión europea y que, según la EFSA, los riesgos a largo plazo de esta exposición eran bajos.

Ciertamente la polémica está servida, pero la decisión es siempre nuestra. Nuestro consejo, las fresas, que sean ecológicas.
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